Termodinámica. Esta materia la tomé con Javier Guzmán, a quien le apodaban “el Kalimán”, defensa central del Cruz azul. Llevé el libro de Van Wilen. Aquí me dí cuenta que no entendía nada, ni de ésta ni de otras materias del semestre. Abandoné la clase a las pocas semanas.
Mecánica I. El maestro se apellidaba Danton. Era una fiera en el buen sentido de la palabra. Los días en que le tocaba dar clases, empezaba a correr desde el bosque de Aragón y llegaba trotando a la escuela. Casi siempre llevaba nada más unos gises y un borrador. Su clase (estática) era muy metódica. Explicaba el tema, escribía los conceptos importantes y las fórmulas correspondientes. Después le pedía a alguno de los compañeros que le dictara cualquier ejemplo del libro (Mecánica vectorial para ingenieros de Beer & Johnston) y el maestro lo resolvía. Si había dudas y tiempo, solucionaba otro problema. Alguna vez no coincidió el resultado del libro con el del maestro. Danton se reía y comentaba “está mal el libro”, declaración ex cathedra, solemne y no se discutía. Terminaba proponiendo otros problemas de tarea.
Breve pausa. Era común que los maestros pidieran una serie de ejercicios resueltos para poder presentar examen.
Matemáticas III. No recuerdo absolutamente nada de la materia más que era cálculo en 3 dimensiones. La abandoné rápidamente.
Ingeniería de procesos industriales. Creo que nunca entré.
Optativa de humanidades. Tampoco recuerdo nada.
Personalmente. Empecé a tomar clases particulares de piano que obviamente competían en tiempo con las de la carrera. Iba mal y no me importó empeorar ya que la música era muy importante para mí.



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