Métodos Numéricos. Era una materia muy esperada por mí. Iniciaba el cómputo en México. Por fin vería lo que era una computadora, cómo funcionaba y qué tantas cosas se podían hacer con ella. La entrada al futuro tecnológico. La clase empezó muy mal, el maestro no sé en qué pensaba, si éramos de 8º semestre y que ya teníamos experiencia en este campo. Grande fue mi desilusión. No entendía absolutamente nada, no ligaba un concepto con otro. Entendía que teníamos que comprar algo así como “tiempo de computadora” para correr nuestros programas en una computadora que se encontraba en CU. En la ENEP no teníamos conexión alguna a las computadora. Así que había que teclear nuestros programas en las famosas tarjetas Hollerith, en unas 6 perforadoras con las que contaba la ENEP.

Formas para codificar

Tarjetas Hollerith
De casualidad me enteré que al programa había que agregarle unas tarjetas de control al inicio del programa. Esa era la primera etapa para correr un programa. La siguiente parte era esperar una camioneta del CSC (Centro de Servicios de Cómputo) que recogía los programas en la ENEP para después ser corridos en la computadora Burroughs del CSC (lo que hoy es el IIMAS). Después del proceso, se imprimía un reporte ya fuera de errores de sintaxis o en caso de funcionar, se imprimían los resultados. Las impresiones junto con las tarjetas se regresaba a la ENEP en la misma camioneta. Si un programa se entregaba el lunes, probablemente regresaría el miércoles como a las 10 am. Si uno recibía el programa y se daba cuenta de sus errores (inevitables) tenía hasta las 12 am para corregirlo y nuevamente esperar hasta el viernes para saber si ya estaba bien. Un semestre duraba 16 semanas y se tenían que correr por lo menos 8 programas bien. Era una tarea muy difícil.
Esta clase en realidad eran 4 en 1:
- métodos numéricos,
- computación,
- programación y
- codificación en ForTran.
El entusiasmo inicial me hizo comprar 2 libros, uno de McCracken y otro de autoaprendizaje pero todo resultó inútil. Quedé muy frustrado tanto por el tipo de maestro que tuve y por otro lado, mi imposibilidad de comprender tantos conceptos en tan poco tiempo.


Conclusión. Reprobé todas las materias de este segundo semestre y lejos de exigirme, pensé que tenía tiempo para emparejarme y salir junto con mis compañeros de generación. Iluso. Sabía que me era perjudicial “pasar las materias a como diera lugar”. Era hacerme tonto. Pero tampoco hubo un esfuerzo de mi parte por tratar de acreditar alguna materia.

Deja un comentario