Mecánica aplicada. Ya la había cursado dos veces esta materia sin acreditarla, así que solo me quedaba la opción del examen extraordinario. Por lo menos dos veces me inscribí al extraordinario pero no me presenté. La materia me la sabía bastante bien, el libro lo estudié hasta el cansancio. Me volví a inscribir al extraordinario. Pagué los $40 que en ese entonces valía el examen (unos $50 pesos en 2026) y lo registré en las oficinas administrativas de la ENEP.
Días después cuando pensé que el extraordinario estaba cerca, fui a la ENEP para saber el día, la hora y el salón donde aplicaría el examen y antes de llegar me encontré con mi compañero Reyna. Nos saludamos y me comentó si venía a hacer el extraordinario de Mecánica Aplicada. Yo asombrado, le pregunté que si acaso era en la tarde de ese día, a lo que me respondió que sí, entre risas, “ a poco no sabías? Qué despistado”. El exámen era a las 4 de la tarde y eran las 12 del día. No llevaba más que el dinero del camión de regreso. Regresar a casa lo veía inviable por perder tanto tiempo y ¿qué podía ganar? Asi que decidí quedarme, pedirle a Reyna un lápiz, goma y unas hojas para meterme a la biblioteca, sacar el libro de la materia y estudiar un poco. Así lo hice. Ni hambre me dio. Llegada la hora preseté el examen. Lo ví difícil pero “pasable”. Regularmente pronosticaba bastante bien si pasaría el examen o no. Terminé satisfecho dado que pude resolver bien 4 problemas. El quinto estaba en duda.
Acredité el examen con B. Estaba constatando que podía estudiar por mi cuenta teniendo el libro de texto, resolviendo el mayor número de problemas y siendo constante. Me dí cuenta que el espaciar mucho el estudio de alguna materia no me funcionaba. Necesitaba estudiar cada tercer día, pasara lo que pasara.
Ya casi había terminado el 100% de materias, pero faltaba una de ellas, la que mas exigencia pedía: Mecánica de Materiales.
SEMESTRE LECTIVO 82-2
Mecánica de materiales. La materia no la sabía. No me presenté la primera vez y la siguiente la abandoné. El extraordinario ya lo había reprobado. En aquel tiempo aún realizaba el servicio social, tenía un trabajo bastante flexible por lo que una vez iniciado el semestre hablé con el maestro Alfredo para que me permitiera entrar de oyente. Yo conocía al maestro, pues él dio clases de estructuras metálicas en la secundaria 78, de donde egresé. También estudiaba por mi cuenta con el libro de “Introducción a la mecánica de sólidos” de Egor Popov. A la mitad del curso había la opción de presentar el extraordinario en la 2a vuelta de extraordinarios. Me animé y lo presenté. Obtuve B y con ese examen cubría el 100% de los créditos del plan de estudios, aunque después me esperaba una «sorpresita».
En esta situación ya podía pensar en elaborar la Tesis.



Aclarando. Acerca de la copia del examen explicare mas adelante.

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